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La ansiedad es una emoción natural que todos experimentamos en determinados momentos de la vida. Nos prepara para responder ante posibles peligros y nos activa. El problema aparece cuando se vuelve constante, intensa y desproporcionada, y empieza a interferir en el día a día. En consulta veo con frecuencia a personas que han convivido con estos síntomas durante meses, incluso años, sin ponerles nombre.
A continuación te cuento las señales de alerta más habituales y cuándo conviene dar el paso de pedir ayuda.
Estas son algunas de las señales que suelo identificar en consulta y que pueden indicar que es momento de buscar apoyo profesional.
Las preocupaciones excesivas y difíciles de controlar, incluso en situaciones cotidianas, suelen ser el primer aviso. Con frecuencia aparecen junto a síntomas físicos como palpitaciones, dificultad para respirar, tensión muscular, mareos o molestias digestivas. También es habitual la dificultad para dormir o mantener un descanso reparador, así como evitar determinadas situaciones por miedo a que «algo malo ocurra». Muchas personas describen además una sensación constante de alerta, irritabilidad o pensamientos repetitivos que no consiguen frenar, con un impacto claro en sus relaciones, su trabajo o sus actividades del día a día.
Si te reconoces en varios de estos puntos, puede ser un buen momento para plantearte acudir a un psicólogo.
Muchas personas esperan a que la ansiedad sea «insostenible» antes de pedir ayuda. Lo aconsejable es no llegar a ese límite. Conviene consultar cuando la ansiedad interfiere en tu vida personal, laboral o social, cuando sientes que no tienes recursos suficientes para manejarla por tu cuenta, o cuando ya has probado estrategias de autocontrol, relajación o consejos de tu entorno y no han funcionado. Si los síntomas persisten durante semanas o meses, es momento de dar el paso.
Pedir ayuda no significa debilidad, al contrario, es una decisión responsable y valiente.
Trabajar la ansiedad en consulta permite comprender su origen, ya sea en tu historia personal, en tus patrones de pensamiento o en experiencias actuales. También te da herramientas concretas para manejar pensamientos intrusivos, regular emociones y reducir los síntomas físicos. Si quieres profundizar en este tipo de pensamientos, te dejo este artículo sobre cómo calmar los pensamientos intrusivos, donde explico técnicas concretas para gestionarlos.
La terapia también ayuda a recuperar actividades que habías dejado de hacer por miedo o preocupación, y a prevenir recaídas dotándote de herramientas que te permitan mantener el bienestar a largo plazo. Todo ello fortalece tu autoconocimiento, trabajando tanto las causas de fondo como los síntomas actuales.
Tratar la ansiedad en terapia no solo alivia el malestar presente, te ofrece una hoja de ruta para entenderte mejor y vivir con más libertad. Porque cuando el miedo deja de marcar el ritmo, empiezas a recuperar tu vida.
A la hora de elegir profesional, conviene fijarse en su formación y experiencia en el abordaje de la ansiedad, en su enfoque terapéutico y en si te sientes escuchado y comprendido desde la primera conversación. La claridad en los objetivos también es clave: la terapia debe ofrecerte un espacio seguro, con metas realistas y adaptadas a ti.
En mi consulta, tanto presencial en Santander como online, ofrezco un espacio donde la escucha tiene un lugar central. Cuanto antes pidas ayuda, antes podrás recuperar tu equilibrio emocional.
Te invito a que contactes conmigo, ya sea de forma presencial en mi consulta en Santander o de forma online si vives lejos o prefieres esa opción. Pedir ayuda es, siempre, el primer paso hacia una vida más habitable.

Alicia Ibáñez
Psicóloga colegiada
Número de colegiada: CA-00466
Número de registro sanitario: 06/2017/02922
C. Lealtad, 14, 39002 Santander, Cantabria
Tlf.: 687 425 936
aliciaibanezreyes@gmail.com