Cómo escoger psicólogo infantil para mi hijo

Buscar ayuda profesional para nuestros hijos no es una decisión sencilla. Es normal que surjan dudas, miedos e incluso cierta sensación de culpa. Sin embargo, saber cómo escoger psicólogo infantil puede marcar una gran diferencia en el bienestar emocional y el desarrollo de tu hijo o hija. En este artículo te explico, de forma clara y cercana, qué aspectos debes tener en cuenta para tomar una decisión informada y tranquila.

Cuándo acudir con mi hijo al psicólogo

No siempre es fácil saber si lo que está viviendo tu hijo necesita atención profesional. A veces los cambios son sutiles, progresivos, y otras veces aparecen de forma repentina. En general, podemos considerar acudir a un psicólogo infantil cuando:

  • Observamos cambios bruscos en su comportamiento o estado de ánimo, como irritabilidad, apatía, tristeza prolongada o aislamiento social.
  • Existen dificultades persistentes en el colegio, ya sea en el aprendizaje o en la relación con sus compañeros.
  • Aparecen problemas de sueño, alimentación, control de esfínteres o regresiones evolutivas que no se explican médicamente.
  • El niño o niña expresa miedo, ansiedad o preocupaciones que le impiden disfrutar de su día a día.

No hace falta esperar a que el problema sea “grave”. La psicología infantil también está para prevenir, orientar y acompañar.

Factores clave que tener en cuenta

Formación y acreditación profesional

El primer paso es asegurarte de que estás ante un profesional sanitario habilitado. En España, esto implica tener el Grado en Psicología más el Máster General Sanitario o el PIR, además de estar colegiado. Puedes verificarlo fácilmente a través del Colegio Oficial de Psicólogos de cada comunidad.

Experiencia específica con niños

No todo psicólogo trabaja con infancia. Asegúrate de que tiene experiencia real con niños de la edad de tu hijo y con las dificultades que presenta: ansiedad, miedos, dificultades escolares, problemas de conducta, etc. Una consulta inicial puede ayudarte a valorar si se siente cómodo con el enfoque.

Enfoque terapéutico

Existen diferentes tipos de terapia: cognitivo-conductual, sistémica, terapia de juego, entre otras. Lo importante no es tanto el nombre, sino que sea una intervención basada en la evidencia y adaptada a la etapa evolutiva del menor. No dudes en preguntar cómo trabaja, cuánto dura el proceso y qué papel tienen los padres.

Sintonía y confianza

Este punto es más difícil de medir, pero igual de importante. ¿Te sentiste escuchado/a en la primera conversación? ¿El profesional se tomó el tiempo para entender vuestra situación? ¿Tu hijo o hija se sintió cómodo/a? La confianza no se impone, se construye desde el primer encuentro.

Aspectos prácticos: ubicación, horarios y costes

Elegir un centro cercano, con horarios compatibles y precios claros también es importante. La regularidad en las sesiones es clave para que la terapia funcione. Pregunta desde el principio si trabajan con seguros, qué pasa si se cancela una sesión, o si ofrecen informes cuando es necesario.

Qué esperar de la primera sesión

La primera consulta suele estar orientada a recoger información y establecer un primer vínculo. En muchos casos, la sesión se realiza primero solo con los padres o cuidadores, y más adelante se incluye al niño.

Es habitual que el psicólogo haga preguntas sobre el desarrollo del menor, su entorno familiar, escolar y social, y sobre los motivos concretos de consulta. También se explicará cómo será el proceso terapéutico: frecuencia, duración estimada, objetivos y forma de trabajo.

Para el niño o niña, el espacio debe sentirse seguro. A veces se usan juegos, dibujos o materiales adaptados para conocerle mejor sin presionarle a hablar de lo que aún no puede poner en palabras.

Tipos de terapia para los niños

En función de la edad, las dificultades y la personalidad del menor, se puede optar por diferentes enfoques:

  • Terapia cognitivo-conductual (TCC): trabaja con pensamientos, emociones y conductas. Es muy útil en casos de ansiedad, miedos o baja autoestima.
  • Terapia de juego: especialmente útil en niños pequeños, permite expresar emociones y conflictos a través del juego simbólico.
  • Terapia familiar: en ocasiones, el trabajo con los padres o con toda la familia es esencial para generar cambios sostenibles.
  • Terapia emocional o de habilidades sociales: muy indicada cuando hay dificultades para identificar, expresar o regular emociones, o en casos de aislamiento social.

En cualquier caso, la terapia debe adaptarse al niño, no al revés. Y la colaboración con la familia suele ser un pilar fundamental del proceso.

Qué esperar de mi terapia infantil en Santander

No todas las psicoterapias son iguales, y eso es algo que conviene tener claro desde el primer momento. En mi caso, combino formación en psicoanálisis con herramientas de la terapia cognitivo-conductual, lo que me permite adaptar el enfoque a las necesidades reales de cada niño o niña, y de su familia.

Mi compromiso es claro: solo ofrezco intervención en aquellos casos para los que estoy formada y capacitada. No creo en soluciones universales ni en fórmulas que sirven para todos por igual. Cada menor es distinto, cada familia tiene su historia y cada dificultad requiere una mirada particular.

Las sesiones pueden realizarse tanto de forma presencial en Santander como online. En ambos formatos, el enfoque es el mismo: crear un espacio de confianza, seguridad y respeto, donde el niño o niña pueda expresarse a su ritmo. Para la modalidad online solo se necesita una buena conexión y un dispositivo con cámara. Es una opción flexible, útil y cómoda cuando las circunstancias lo requieren.

En la consulta presencial contamos además con una sala especialmente diseñada para la terapia infantil, tematizada y adaptada para los más pequeños. Es un espacio seguro y acogedor, pensado para que el juego, la expresión emocional y la relación terapéutica puedan darse de forma natural, sin presión y con el lenguaje que la infancia mejor entiende: el simbólico y el corporal.

  • psicóloga en Santander

    Soy Alicia Ibáñez, psicóloga licenciada y colegiada nº CA-00466. Me formé en Psicología en la Universidad Nacional Andrés Bello y continué mi especialización en Madrid con un Máster en Psicología Clínica y Psicoterapia Psicoanalítica. Desde entonces, he trabajado durante más de 25 años en el ámbito clínico acompañando a niños, adolescentes y adultos en procesos terapéuticos profundos.